Muchos siguen repitiendo que la inteligencia artificial va a acabar con el SEO, que Google ya responde todo y que las webs van a desaparecer. Pero eso no es lo que está pasando. Lo que está ocurriendo de verdad es que la IA está fallando en ciertos tipos de consultas… y esos fallos están creando oportunidades bastante claras para quien sabe detectarlas.
Porque no todas las búsquedas son iguales. Hay sectores donde la IA no puede dar una respuesta útil, ya sea porque la información es subjetiva, porque requiere tomar decisiones o porque el propio lenguaje introduce trampas que no sabe interpretar bien. Y cuando eso pasa, el usuario sigue necesitando una respuesta real… no un “depende” bien escrito.
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